miércoles, 16 de junio de 2010

Evitemos las comparaciones

Resulta muy complicado que un hombre o una mujer promedio de nuestra masiva sociedad tenga el mejor cuerpo del mundo.
Una de las primeras cosas que debe hacerse para poder bajar de peso es no compararse con los profesionales, si, profesionales del cuerpo, que dedican la mayor parte del tiempo a cuidarse y ejercitarse y tienen todo un plan de conservación pues es lo que venden.
Resulta traumático emocionalmente ver el lavadero en el abdomen de un galán de telenovela contra la pancita o la pansa chelera. Consideremos que estos actores lo que venden en gran medida es su cuerpo y a él dedican varias horas de ejercicio al día, y que a fuerza de costumbre o constancia logran tener esculturales cuerpos.
Pasa lo mismo con las mujeres.
Claro, no es nada que no se pueda lograr. Pero uno debe ponerse metas más modestas. cómo el simple hecho de tener buena salud.
Si lo ves bien, la meta más modesta es más importante.
Algo más. Cada mujer es hermosa en si misma. Además tiene la belleza única y exclusiva de poder ser madre. Pueden aderezar esta belleza como cualquier ser humano, llenándose de estudio, sabiduría y gracia.
Ni modelos de cerveza, ni modelos de autos, ni miss universo sirven para compararse.

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